

Una decoración espectacular, la cocina mestiza del chef Gerard Bellver y la impecable hospitalidad de Hugo convierten Jiribilla en una dirección imprescindible para los amantes de la buena gastronomía en Barcelona.


Hay restaurantes que conquistan por su cocina, otros por su ambiente y algunos por la manera en que te hacen sentir desde el primer momento. Jiribilla reúne los tres ingredientes y los convierte en una experiencia gastronómica con alma propia, donde la esencia de México dialoga con la tradición culinaria catalana en un entorno que invita a disfrutar sin prisas.

Un espacio con carácter que te transporta a México
Entrar en Jiribilla es dejarse envolver por una atmósfera cálida, sugerente y llena de personalidad. La decoración del local es uno de sus grandes atractivos: cada detalle contribuye a crear un espacio cuidado, con elementos artesanales y referencias al océano Pacífico y al paisaje desértico mexicano.


La combinación de materiales, texturas, iluminación y diseño consigue un ambiente acogedor y elegante, con identidad propia. No es simplemente un lugar donde sentarse a comer, sino un escenario que prepara al comensal para vivir una experiencia gastronómica diferente.
Gerard Bellver: creatividad, técnica y una cocina mestiza con identidad propia



Al frente de la propuesta gastronómica encontramos al chef Gerard Bellver, un cocinero que ha construido una trayectoria marcada por el diálogo entre dos culturas culinarias. Nacido en Barcelona y profundamente vinculado a México, Bellver traslada a Jiribilla sus conocimientos, vivencias y sensibilidad gastronómica.


Su cocina va mucho más allá de una fusión convencional. Es una auténtica cocina mestiza, en la que los sabores, las técnicas y los productos mexicanos se encuentran con ingredientes y referencias de la tradición catalana y mediterránea.



El resultado es una propuesta creativa, personal y llena de matices, donde conviven la intensidad de los chiles, la profundidad de los moles, el protagonismo del maíz y la frescura de los aguachiles con productos de proximidad y guiños a nuestra cultura gastronómica.


Cada elaboración refleja un trabajo de investigación, precisión y equilibrio. Gerard Bellver consigue que ambas identidades dialoguen sin perder su esencia, sorprendiendo al comensal con combinaciones que despiertan la curiosidad y convierten cada plato en una nueva oportunidad para descubrir sabores.

En Jiribilla, la cocina mexicana se expresa con personalidad propia y encuentra en Cataluña un territorio con el que compartir raíces, producto y creatividad.
Hugo: profesionalidad, conocimiento del vino y una hospitalidad excepcional

Una gran cocina necesita una sala a su altura, y aquí entra en juego Hugo, jefe de sala y gran sommelier, cuya labor resulta fundamental para completar la experiencia.


Su profesionalidad, cercanía y conocimiento del mundo del vino aportan un valor añadido a cada visita. Su atención, la manera de acompañar al comensal y su capacidad para recomendar y explicar contribuyen a que cada persona disfrute de la propuesta con confianza y curiosidad.

El maridaje adquiere una dimensión especial cuando los vinos se seleccionan para dialogar con una cocina tan rica en matices, especias, contrastes y personalidad. La sensibilidad de Hugo permite descubrir nuevas armonías y comprender mejor la intención que hay detrás de cada elaboración.

Pero hay algo que destaca por encima de todo: el trato humano. Su atención cercana, sin perder la elegancia ni la profesionalidad, consigue que el comensal se sienta cómodo, bien atendido y, sobre todo, como en casa.


Una experiencia que va más allá del plato
En Jiribilla, la experiencia se construye a partir de muchos elementos que encajan con naturalidad: una decoración extraordinaria, una cocina de autor con identidad, un equipo que conoce su oficio y un servicio atento que acompaña sin invadir.


Es una propuesta para quienes disfrutan descubriendo nuevas interpretaciones de la gastronomía, para los que valoran el trabajo que hay detrás de cada plato y para quienes entienden que salir a comer también significa compartir, conversar y dejarse sorprender.



La personalidad de Gerard Bellver en los fogones y la profesionalidad de Hugo en la sala forman un tándem que da sentido a la experiencia.

El resultado es una visita que no se limita a satisfacer el paladar: invita a viajar entre México y Cataluña a través de los sentidos.


Jiribilla es una invitación a descubrir una cocina mestiza, disfrutar de un espacio lleno de encanto y dejarse cuidar por un equipo que convierte la hospitalidad en una parte esencial de la experiencia. Una dirección para sentarse a la mesa, dejarse sorprender y sentirse como en casa.

Fem Maridatge: experiencias gastronómicas que merecen ser descubiertas.
Jiribilla | Restaurante mexicano de autor
Dirección: Carrer del Comte Borrell, 85, 08015 Barcelona (Sant Antoni).
Teléfono y reservas: 938 56 31 80.
Correo electrónico: sala@jiribillabcn.com.
Reservas online: https://www.jiribillabcn.com/reservas/
Web oficial: http://jiribillabcn.com
