
Liderada por el chef Pere Malagelada, la velada reunió en losfogones a Jaume Font,
Aitor Núñez y al maestro pastelero Oriol Balaguer en un emotivo reencuentro que
reivindicó la cocina, la amistad y el territorio

Los jardines del Hotel Alga de Calella de Palafrugell se convirtieron ayer en el escenario de un momento único y mágico. La IV Cena-Tributo del Hotel Alga demostró que, cuando la gastronomía se cocina desde el respeto, la memoria y la amistad, una mesa puede convertirse en un lugar donde también se comparten emociones.Con la brisa del Mediterráneo como invitada y rodeados de la calma de las noches estivales de Calella de Palafrugell, un heterogéneo grupo de comensales tuvo el privilegio de vivir una experiencia difícil de
repetir: ver cocinar, conversar, reír y emocionarse a cinco profesionales que forman parte de la historiade nuestra gastronomía. Porque la magia no solo estaba en los platos. También se respiraba entre los fogones. El motivo era excepcional: el reencuentro del chef Carles Abellan y el maestro chocolatero Oriol Balaguer, que
volvieron a compartir cocina treinta años después de haber iniciado juntos una etapa profesional que marcaría sus trayectorias para siempre. Aquella complicidad que nació en los años noventa reapareció de forma natural, convirtiendo cada gesto, cada conversación y cada mirada en un recuerdo compartido que los asistentes pudieron vivir casi en primera persona.


A su lado, Pere Malagelada, director e impulsor de esta IV Cena-Tributo , volvió a demostrar que las grandes ideas son las que perduran. Hace cuatro años imaginó un encuentro para rendir homenaje a la cocina catalana y a sus grandes maestros. Cuatro ediciones después, aquella intuición se ha convertido en una de las citas.gastronómicas más singulares del verano, un espacio donde no hay protagonismos
individuales, sino admiración mutua, generosidad y ocio.
Completaban esta cena a diez manos el referente ampurdanés Jaume Font y el maestro vasco de la.brasa Aitor Núñez, en una demostración de que la gastronomía es también diálogo entre territorios,técnicas y generaciones. Cinco cocineros, cinco personalidades y una única manera de entender el ocio: cocinar para compartir.



Un menú para recordar
El menú de la IV Cena-Tributo fue el hilo conductor perfecto de una noche memorable. Cada plato tenía un relato. Desde el aperitivo elaborado por Pere Malagelada con carne de Ramats de Foc, símbolo de una gastronomía comprometida con el territorio, hasta las tapas icónicas de Carles Abellan, entre ellas,el mítico bikini trufado.
A continuación, Jaume Font deslumbró con la lubina al cava, una reinterpretación contemporánea del clásico mar y montaña, mientras que el maestro de la brasa Aitor Núñez ofreció una degustación de chuleta y picaña al estilo de Zarautz, demostrando el dominio de una de las escuelas más prestigiosas de la brasa Y, como ya es habitual en estos encuentros gastronómicos, el nal fue tan dulce como se esperaba. Oriol Balaguer puso el broche nal a la velada con una elegante reinterpretación del clásico Massini de nata y trufa, demostrando que la tradición sigue viva cuando se interpreta con sensibilidad y talento. A continuación, el maestro pastelero sorprendió a los asistentes con una escultura y unas piezas de chocolate inspiradas en Ramats de Foc.


Una cita consolidada del verano gastronómico La de ayer fue la cuarta Cena-Homenaje que organiza el Hotel Alga 4*, ubicado a dos pasos de la playa de Port Bo y propiedad de la familia Nicolazzi desde 1960. Con esta nueva edición, la Cena-Homenaje consolida una iniciativa que nació con la voluntad de reivindicar la cocina catalana, a sus grandes cocineros y los productos que forman parte de nuestra identidad gastronómica.



La primera se celebró en 2023 para poner en valor la trayectoria del chef catalano-alsaciano Jean Louis
Neichel, que cocinó a cuatro manos con Pere Malagelada.



En 2024, la Cena-Homenaje rindió homenaje a las raíces de la cocina catalana y a dos profesionales que, durante años, también marcaron el camino siendo “auténticos referentes gastronómicos”: los hermanos Josep y Jaume Font, del mítico hotel Sa.Punta, de Pals, y Benvi Aligué, del desaparecido restaurante Aligué, de Manresa. El año pasado el invitado fue el cocinero de Banyoles Pere Arpa, en una edición que demostró el respeto y la pasión que.estos chefs sienten por los ingredientes de nuestra tierra.
Este año, porque “el producto es el principio de todo”, en palabras de Ferran Adrià, el producto y los grandes chefs que saben tratarlo, respetarlo y convertirlo en platos memorables han sido los grandes protagonistas.
